Tres días por el norte, mirando al interior y al pasado. Las alteraciones del conde de Ribagorza dan paso cada vez más a los reyes míticos de Sobrarbe.
Úrbez, Ramón, Balandrán, Victorián...
Y unas misas en las que uno llora a lágrima tendida, deseando que el organista no acabe nunca...
Y, ya volviendo uno se da cuenta de que es una España que no se puede separar de la España Vacía.